jueves

El zahorí, la arena y el río

No puedo decir que para mí haya sido el abismo.
Tampoco puedo decir que me ha alcanzado la luz.
No puedo decir que soy un iluminado ni que mi vida se ha perdido o se ha guiado.
Puedo decir que quedará un vacío...
Se recuerda el licor no el vaso.

Quiero dejar ésto en memoria de Álvaro René, compañero en los arcanos que encierran las palabras y con quien me hubiera gustado compartir más. Que te vaya bonito a donde vayas.

No es golpe directo pero si ayuda a marear...

El zahorí, la arena y el río


Mi boca de arena tiene resabios de desierto
Se deshace y se desgarra ante el canto del río
Y con sus mentiras vuelve a saciar la sed de mis ojos.

Una mentira vale más que cien verdades forjadas en llamas azules e insípidas…

Mi boca de arena quiere besar la verdad
Pero no encuentra palabras para conquistarla y sólo desquita su pasión
Con parras calcinadas y efervescentes.

Recuerdos inescrutables de contento y consciencia de estrellas, que todo lo ven y todo lo olvidan.

La cánula incipiente derrama fragancia pulcra y fresca
La fragancia rechaza las flores porque se marchitan y se entregan al solar;
Se entregan desesperadas por volver a ser parte de la cosecha

Mi boca de arena se incendia y quiere beber pecados para calmar la sed
Pero los sorbos son en vano y las gargantas se desgarran en tímido grito incandescente
Que deja libre el camino para que el humo nos sofoque

Escamas de piedra bloquean el río y deja de ser escuchado
Pierde los ojos y se aferra a la fermentación que no le corresponde
Retira los cuerpos cadenciosos y vuelve a ser río estancado
En el que el zahorí perecerá sin saber que el agua es veneno irresistible de la muerte

Si hay esperanza debe ser como el humo, elevarse y desvanecerse hasta ser imperceptible
Porque necesita fundirse con los arcanos y el inconsciente

Besa mi boca de arena y siente como cada párpado agonizante está indeciso entre abrirse y cerrarse

El zahorí mira el suelo y rechaza el horizonte esperanzado en merecer el cielo.

sábado

Las cartas

Jugar a las cartas y apostar es perder la cordura.

Quizás las cartas no sobreviven al calor de tus manos.

Bocanada de reliquia
 
La culpa resuena en los pasos que me siguen y me desgarran
Juega a soñarte y volverte mujer en las sombras

Sólo tus miradas me hacen dar cuenta del páramo que nos rodea y me hacen escarbar en los silencios y muecas de arcilla
Los labios salados entrevén la bocanada de reliquia, tragos de arcilla
Infusiones de un vaho de sangre seca y petrificada en tu piel como tinta de ensueño

La ínfula de memoria de aquel ser extraño e impertinente
Clamo nombres ajenos a ti
Los números remueven la cordura, se apiadan de la noche y se mofan del licor en los dedos

Las cartas no llegan y no se apiadan de mis manos de ceniza
Una voz se escapa de tu garganta de vez en vez sólo para expulsar la incertidumbre del después
Busco paraíso en tus infiernos, quieto, ofuscado y enfurecido ante la penumbra que no espantas
Enterrado en la sal no puedo caminar y no puedo alejarme ni acercarme, ni huir, ni implorar, ni gritar sin escaldar el corazón
Busco paraíso en tus infiernos tan distantes de mis manos y de mis ojos

Hoy es de esos días

Los días pasan y no sé a dónde pasan. Son hormigas (los días)que perdieron en camino cuando dios hizo un circulo que las rodearon. Son días extraños que coinciden con los días extraños. A ver si un día de estos...

jueves

Intento de soneto al coctel que ya se inventó pero todavía no tiene nombre

Ya se dejaba venir la noche. Se veía venir. Cerré los ojos.

Como ósculos rabiosos al amanecer

Deja que el agua se beba a sí misma
que calme la sed de tu sangre que hierve
Que quien se destaja en granos de nieve
Es alimento de la noche misma

Vuelve a ser cifra, obstinada brisa
de un reino sin dios del cual se reniegue
Mezcla sangre y licor y hazlos relieve
dentro de la piel que sigue prohibida

Todos tus jugos son parte del coctel
Que se derrama en la mesa, cual humo
que dejó derramar algún día Razel

Vuelves a ser la luz que yo consumo
Aquella que iluminó antes a Babel
La cual aún se enciende cuando te fumo